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lunes, 23 de octubre de 2017

500 años de la Reforma Protestante


Martin Lutero
El 31 de octubre de 2017 se cumplen 500 años de haber iniciado la reforma protestante, el 31 de octubre de 1517, Martín Lutero calva sus 95 tesis contra la venta de indulgencias en la puerta de la Iglesia de Wittemberg Alemania.
Desde el 31 de octubre de 2016 se han realizado innumerables eventos para conmemorar los 500 años de la reforma, declarándose año de Lutero. Precisamente uno de los primeros eventos fue realizado en una Catedral Luterana en Suiza, al que acudió el Papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio), quien celebró junto a los protestantes el 500 aniversario de la reforma protestante.
En entrevista que concedió el Papa a dos revistas Jesuitas, una de Suecia y otra del Vaticano dijo: “Lutero dio un gran paso para poner a Dios en manos del pueblo” subrayó el Papa sobre el reformador que tradujo la Biblia al alemán.
El pontífice precisa que la Iglesia Católica puede aprender de la Luterana, sobre todo de “reforma y escritura (La Biblia). Lo primero porque, según indica, al principio lo de Lutero era un gesto de reforma en un momento difícil para la Iglesia y quería poner un remedio a una situación compleja”. Sin embargo, añade que después este gesto, también a causa de la situación política, se ha convertido “en un estado de separación y no en un proceso de reforma para toda la Iglesia”
En su intervención en el acto litúrgico en la Catedral Luterana el Papa expreso: “Nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón, solamente Dios es el Juez, se tiene que reconocer con la misma honestidad y amor, que nuestra división se alejaba de la intuición originaria del pueblo de Dios que anhela naturalmente estar unido y ha sido perpetuado históricamente por hombres de poder de este mundo, más que por la voluntad del pueblo fiel, que siempre y en todo lugar necesita estar guiado con seguridad y ternura por su Buen Pastor. Con gratitud reconocemos que la reforma ha contribuido a dar mayor centralidad a la sagrada Escritura en la vida de la Iglesia”
El Papa Francisco dijo el lunes 31 de octubre de 2016, en la Iglesia Luterana de Suecia que ambas religiones “tenemos la oportunidad de reparar un momento crucial de nuestra historia, superando controversias y malentendidos que a menudo impidieron que nos comprendiéramos unos a otros”
Las celebraciones por los 500 años de la reforma protestante se han venido celebrando en diferentes países del mundo. En Alemania se programaron 2000 actos organizados con motivo del V centenario de la reforma. En Wittemberg en la Ciudad donde Lutero clavó sus 95 tesis se ha montado la muestra llamada “Puertas de la libertad”. La histórica prisión de Wittemberg recibe la exposición “Lutero y la vanguardia”; En España para conmemorar los 500 años de la reforma se han realizado conferencias, conciertos, entre otros eventos. En México las Iglesias evangélicas: Metodista, Bautista y otras organizaciones también han realizado diferentes eventos: coloquios, conferencias, etcétera.
¿Qué es la Reforma Protestante?
A lo largo de la historia ha habido hombres que se han atrevido a denunciar la injusticias o a señalar los errores en los que han incurrido las jerarquías religiosas o políticas, ese atrevimiento los ha llevado al martirio y a la muerte. Para poner algunos ejemplos mencionare a los siguientes: Sócrates. Filósofo ateniense que fue condenado a morir por el supuesto delito de corromper a la Juventud con su filosofía. En realidad lo que el filósofo hacía era promover el librepensamiento de la juventud; Jesucristo. El más grande de todos los hombres que ha dado la humanidad, fue crucificado por señalar las malas prácticas religiosas de la jerarquía religiosa judía, por predicar a un Dios de amor y entre otras cosas, decir que él era hijo de Dios; La misma suerte corrieron los apóstoles de Jesucristo, todos acusados de predicar que su maestro había resucitado. Sufrieron prisiones o martirio, varios fueron crucificados, otros apedreados, algunos fueron atravesados por lazas, o ahorcados o decapitados. Los doce discípulos de Jesucristo, son los que durante tres años recibieron directamente de él sus enseñanzas. Después de la muerte y resurrección de su Maestro, las escribieron para que las conocieran todos, estás se encuentran en los llamados evangelios, en ellos se narran la vida y obras del gran Maestro de Galilea. Los Apóstoles fueron fundando pequeños grupos de adeptos a la nueva doctrina, a los que les siguieron enseñando por medio de cartas. Los primeros años del Cristianismo se caracterizaron por las persecuciones, martirios y crucifixiones de los Apóstoles y sus seguidores, fue hasta que el Emperador Constantino mediante el Edicto de Milán decretó el fin de la persecución contra los cristianos y la devolución de sus bienes expropiados, les brindó apoyo para la construcción de sus templos y les dio preferencia para los cargos del gobierno del Imperio. Algunos historiadores del cristianismo mencionan que muchos de los colaboradores de Constantino declararon su aceptación al cristianismo por conveniencia no por convicción, para obtener los favores del Emperador. El Imperio Romano fue muy importante para la propagación del Cristianismo en los pueblos en donde ejercía su dominio y en los que fue conquistando. Antes de que el Imperio Romano adoptara el Cristianismo como religión oficial, les permitía a los pueblos dominados conservar sus religiones originarias, pero les llevaba la religión pagana Romana. Cuando el Imperio adoptó el Cristianismo como religión oficial, prohibió las religiones paganas, imponiendo el Cristianismo.
Los inicios del cristianismo fueron caracterizados por su pureza y la estricta observancia de las enseñanzas de Jesucristo. Sin embargo, cuando el Cristianismo se convirtió en religión oficial del Imperio Romano, éste se politizó y se convirtió en un centro de poder. Los dirigentes de esta religión oficial se volvieron poderosos, acumulando un poder político extraordinario, así, cuando se instituye el papado, este tiene un poder que esta sobre reyes y emperadores. Se le atribuye al Papa ser el representante de Dios en la Tierra, por lo que al decir la Biblia, que Dios quita y pone reyes, el Papa al ser el representante de Dios, debía imponer el poder a los reyes y emperadores, porque el poder proviene de Dios. Aunque Jesucristo dijo “mi reino no es de este mundo” y nunca dijo que los que no creyeran en Él o contradijeran su doctrina tenían que ser quemados en la hoguera. Fueron los papas, los que se dicen vicarios de Cristo los que impusieron el martirio a los que osaran contradecir lo que ellos decían, aunque lo que dijeran fuera contario a lo que originariamente enseñó Jesucristo y sus Apóstoles.
Lo que detonó la polémica que termino por producir a un  sisma en la Iglesia Católica fue que al Papa Julio II se propuso construir la Basílica de San Pedro en Roma, para recaudar fondos para la magna obra proclamo en 1507 una indulgencia plenaria, la que fue renovada por sus sucesor, el Papa León X. (Indulgencia: consiste en una forma de perdón de los pecados que el feligrés obtiene por mediación de la Iglesia, desde antes de Lutero se otorgaban mediante un pago, por lo que se convirtió en un fructífero negocio para la Iglesia).  Para motivar su venta se les quedaría un parte del producto del negocio a las iglesias locales de los imperios o reinos católicos. Alberto de Barandenburgo, Arzobispo de Mandeburgo adquirió una deuda de 29,000 florines en oro, con la Banca de los Fucar, la curía le propuso que aceptara la venta de indulgencias por 8 años y que se quedara con la mitad del producto de la venta. La venta se inició utilizando agentes encargados de predicar las indulgencias, pero iban acompañados de los representantes de los banqueros para que en el momento se quedaran con su parte por concepto del pago de la deuda contraída por el Arzobispo. Los vendedores de indulgencias se lanzaron por Brandenburgo a realizar su negocio, pero incursionaron en otros principados como el de Sajonia de Felipe el sabio, llegando hasta Wittenberg perteneciente al ducado de Sajonia, lugar en donde se encontraba la Parroquia en la que Lutero oficiaba.
Antes de que Martín Lutero osara clavar sus 95 tesis en contra de la indulgencias en la Parroquia de Wittenberg, hubo otros que se atrevieron a señalar las equivocaciones de los papas, su atrevimiento fue sancionado con la muerte en la hoguera: John Wycliffe (1320-1384) Teólogo Inglés que defendió a la monarquía inglesa contra el dominio del papado, pugnó por la secularización de los bienes eclesiásticos, impulsó la traducción de la Biblia al Inglés, buscaba que la Iglesia Inglesa se separara del Papado, condenó las indulgencias y sostuvo la suprema y exclusiva autoridad de las Escrituras (la Biblia), sus doctrinas fueron condenadas en el Concilio de Constanza en 1415, en 1428 sus restos fueron exhumados para ser quemados como castigo por sus herejías; Jan Hus (1370-1415), filósofo y teólogo de Bohemia (hoy República Checa), predicó contra la excesiva riqueza de la Iglesia y la inmoralidad del clero, reclamaba el regreso a la pureza del Evangelio, impulsó la predicación en la lengua del pueblo. Hus fue excomulgado por el Papa en 1411, pero él continuo con su labor publicando su libro De Ecclesia. Fue llamado al Concilio de Constanza en 1415 en donde se negó a retractarse de sus “terribles herejías”, por lo que fue quemado en la hoguera. Para Lutero como para los mártires que le antecedieron la fuente en donde se dieron cuenta de las equivocaciones de los papas, fue la Biblia, pues al ser clérigos tenían acceso a ella, por ello no es de extrañar que estos intentos de reforma surgieron de dentro de la propia Iglesia Católica, para estos herejes, la Biblia tenía que ponerse al alcance del pueblo en su propia lengua, pues solo en ella se encuentra la verdadera doctrina Cristiana. Pero era la jerarquía católica la que decidía quien debería leer la Biblia y quién no. Por ello la publicación de la Biblia en la lengua del pueblo fue combatida por la jerarquía católica.
Llama la atención el por qué Lutero no fue quemando como sus antecesores. La razón de acuerdo a sus biógrafos, los estudiosos de su obra y de la Reforma, fue porque el príncipe Felipe III, elector de Sajonia, llamado también Felipe el sabio, le dio su protección, aunque éste príncipe era un convencido católico, vio con simpatía que Lutero se opusiera a la venta de indulgencias, pues con ese negocio los habitantes de su principado darían su dinero para que se lo llevaran para un principado ajeno al suyo y para Roma, sin que a su gobierno dejara algún beneficio. Lutero veía el negocio de las indulgencias desde otro enfoque, para él las indulgencias eran contrarias a la doctrina bíblica, las consideraba un vil engaño y una estafa, lo que más causo su enojo, fue que los campesinos y gente humilde vendieran sus pocas pertenencias para comparar la falsa ilusión de las indulgencias, para sacar a sus seres queridos (fallecidos) del purgatorio. Pronto los vendedores de indulgencias al ver afectado el negocio, porque se les cayeron los ingresos por las comisiones obtenidas por este negocio, iniciaron la guerra contra Lutero, pronto las acusaciones llegaron hasta Roma. En junio de 1518 se inicia un proceso canónico contra el hereje y es citado para presentarse en Roma. Su protector el Príncipe Felipe III evita que Lutero vaya a Roma y pide que sea juzgado en territorio alemán. Desde que Lutero clava sus 95 tesis contra las indulgencias que fue el 31 de octubre de 1517 hasta que es juzgado como hereje, se dedica a escribir varias obras en la que defiende sus ideas y sustenta sus críticas hacia la jerarquía católica, incluso contra el propio Papa. En el juicio que se le sigue en 1521 en Worms ante la Dieta Imperial, con la presencia del Emperador Carlos V y los clérigos enviados por el Papa, (algunos historiadores mencionan que presenciaron el juicio alrededor de 1500 personas, muchos de ellos simpatizaban con la causa de Lutero, también fuera del recinto se aglutinó el pueblo que ya lo consideraba un héroe por haberse enfrentado al poder más grande de la tierra, el Papado) el hereje se prepara para defender sus ideas con apoyo de las Sagradas Escrituras, sabe que lo que ha escrito y en especial sus tesis contra las indulgencias tienen un soporte bíblico. Pero en el juicio no se le permite expresar sus argumentos, sólo se le pide que se retracte de los que ha escrito, él se niega a retractarse si no se le convence con las Sagradas Escrituras. Decide no retractarse, lo que trae como consecuencia ser condenado como hereje. El Príncipe Felipe había conseguido un salvo conducto para que su protegido pudiera regresar a su parroquia, pero sabe que la vida de un hereje ya no tiene ningún valor, puede ser muerto por cualquiera en cualquier momento. Lutero sale de la sede del juicio con una guardia para cuidarlo pero en el camino lo abandona. El Príncipe sabe que la vida de Lutero está en peligro y se adelanta a cualquier funesto acontecimiento, ordena interceptar a Lutero y contra su voluntad lo esconde en el Castillo de Wartburg. Durante su encierro, Lutero se dedica a traducir la Biblia al alemán.
La sóla lectura de la Biblia por el pueblo produce una revolución en el  conocimiento, las ideas de Lutero inundan toda Alemania, la nueva doctrina logra el apoyo de la mayoría de los príncipes alemanes y sus comunidades. También se propaga por varios países de Europa. El Papado no se queda tranquilo con esta derrota ideológica, inicia la contra-reforma, se persigue a todo aquel que siga la doctrina luterana, se negocia con los reinos para que se persiga la doctrina del hereje, la santa inquisición trabaja a marchas forzadas, miles son asesinado, torturados y llevados a la hoguera, los reyes de España se declaran leales al Papa y se convierten en brazo ejecutor de la contra-reforma, evitan que la nueva doctrina se propague en territorio español y sus colonias, como la Nueva España. Por ello, mientras en Europa muchos países se salen del control del Papa, en México a pesar de haberse logrado la independencia de España, se siguió bajo el dominio de la jerarquía católica, no es de extrañarse porque razón al Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla se le excomulgó, tampoco no es de extrañarse, que a la promulgación de la Constitución Mexicana de 1857, inspirada por los liberales, se lanzó la amenaza Papal de excomulgar a todo aquel que obedeciera la Constitución. Por ello, para algunos historiadores mexicanos, la verdadera independencia de México se dio después del triunfo por los liberales en la Guerra de Reforma y la promulgación de las Leyes de Reforma, en donde se dio por fin la separación de la Iglesia y el Estado. ¿Sería hasta entonces que las ideas de Lutero por fin tuvieron su influencia en México? Para saber más sobre la influencia de Lutero en México, recomiendo leer el libro “Lutero en el Paraíso” de la autora mexicana Alicia Mayer, de Fondo de Cultura Económica.
No cabe duda que la obra de Lutero produjo grandes transformaciones en muchos países del mundo, especialmente en los de Europa, aunque años más tarde también tuvieron su efecto en América, sobre todo en la parte norte. Según el autor español Cesar Vidal, en algunos de los libros que ha escrito sobre el Cristianismo y la Reforma, ha mencionado que una de las influencias de la reforma fue, que en los países que adoptaron la reforma la población tenía que leer la Biblia, con lo que se incrementó la alfabetización, se desarrolló la ciencia, el arte y la cultura y no es que en los países que siguieron en el catolicismo se prohibiera la cultura, o no hubiera universidades, las había pero bajo el control de la Iglesia y sólo se estudiaba lo que la Iglesia autorizaba y se aceptaban las teorías reconocidas por la Iglesia, como ejemplo tenemos a la teoría propuesta por Galileo Galilei, de que el Sol no giraba alrededor de la Tierra, sino que era la Tierra la que giraba alrededor del Sol, ante tal herejía Galileo se tuvo que retractar o lo mandaban a la hoguera, tal hecho sumió al científico italiano, en la más grande frustración de su vida.
Retomando lo que dijo el argentino Jorge Mario Bergoglio, el actual Papa de Roma llamado Francisco “nosotros debemos mirar con amor y honestidad a nuestro pasado y reconocer el error y pedir perdón, solo Dios es el Juez…” Pero cuantos errores aún perduran, hay que reconocer que actualmente ya se lee la Biblia en las misas en el idioma del pueblo, ya no se quema en la hoguera a aquellos que disienten de los dogmas de la Iglesia Católica. Para saber los errores que aún perduran, hay que hacer lo que hizo Martín Lutero: analizar las doctrinas religiosas de la iglesia a la luz de las Sagradas Escrituras. La Biblia.
Nota: el presente trabajo fue realizado para conmemorar los 500 años de la Reforma Protestante, para lo cual revisé obras de diferentes autores, en especial la obra del autor alemán Gerhard Ritter “Lutero, el hombre y su obra” publicado en México por Editorial Herrero en 1963.
Octubre de 2017.


Moisés Panecatl Barrera



Comentarios a: moisespanecatl@hotmail.com

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